TAREA
8 – MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL
“Las
formas del dinero: una historia del valor”
La humanidad, desde siempre, ha hecho todo lo
posible por cubrir sus necesidades, por lo que la aparición de trueques,
dinero, monedas, etc. no tardó en aparecer, pues cambiar algo de valor por otra
cosa valiosa era la manera de seguir adelante y por supuesto, satisfacer las
necesidades que surgían.
Actualmente las palabras “dinero” y “moneda” se
utilizan de la misma manera, aunque realmente, si se mira más a fondo, el
término “dinero” es mucho más amplio. A lo largo de toda la historia, el dinero
no solo ha sido la moneda, sino objetos o materiales o hasta seres vivos que
eran apreciados por su valor y servían como moneda de cambio en épocas
antiguas. De todos los materiales, que por aquellos entonces se utilizaban como
dinero, hay conceptos que siguen entre nosotros hoy en día. Por ejemplo, el
término salario viene de la sal que se utilizaba como moneda de cambio para los
trueques.
Cuando apareció la moneda, llegó para quedarse, pues
se hizo de ella un objeto de éxito ya que quien las obtenía daba a conocer su
riqueza, poder y prestigio. Además, gracias a la moneda podemos conocer hoy
mucha información histórica ya que transmite multitud de datos sociopolíticos,
económicos y artísticos y aspectos de la vida cotidiana del pasado. Por lo
general, se prefería el uso del oro y de la plata frente a otros materiales
como el hierro o el bronce ya que no aportaban el valor que se necesitaba.
Al mismo tiempo que apareció la moneda, aparecieron
objetos como vales y fichas en imitación a éstas y también numerosos amuletos,
joyas y complementos que aportaban valor y prestigio a quien las llevaba.
Es importante señalar que a la vez que apareció la
moneda, apareció la falsificación. Es por ello que materiales como el oro y la
plata eran más preferibles puesto que son más difíciles de falsificar. Las
invenciones o los falsos destinados a engañar a los coleccionistas eran
castigados incluso a pena de muerte.
Desde entonces, utilizamos un sistema fiduciario en
el que el dinero no tiene un valor intrínseco como tal. La moneda está
controlada y emitida por los bancos centrales. El dinero (papel, monedas…) no
tiene ningún respaldo, como antiguamente, en términos de metales preciosos,
sino que su valor descansa en la confianza de cada individuo de que será
aceptado como medio de pago por los demás. Sin esa confianza mutua y aceptación
social, los billetes que utilizamos hoy en día serían, simplemente, papel
mojado.
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