lunes, 30 de noviembre de 2020

ALIMENTACIÓN ECOLÓGICA

 

En tiempos antiguos, los agricultores utilizaban medios naturales para sembrar sus alimentos. Por lo que se podría decir que más que una revolución, la alimentación ecológica es un renacimiento. El mercado ecológico vive, en estos tiempos, un buen momento. El trabajo de una minoría desde hace años ha empezado a dar sus frutos ahora. Cada día hay más personas concienciadas con la importancia de la alimentación y la salud. Se gasta más dinero en comer y alimentarse bien, pero según aseguran, es una buena inversión. Además, detrás de la alimentación ecológica, hay mucho más que solo la alimentación, sino la mejora del medio ambiente, frenar el cambio climático, frenar el éxodo rural, bienestar animal y un largo etc.

El mercado de productos ecológicos no deja de crecer, durante el año pasado, los consumidores, solo en España, gastaron cada día 5 millones de euros en alimentación ecológica. El gasto anual se ha duplicado en cuatro años y ahora son ya 42€ por persona y año. Son ya 2 de cada 100€ de la cesta de la compra de cualquier familia.

El perfil del consumidor ecológico va cambiando, hasta hace poco la alimentación ecológica estaba anclada en persona de entre 35 a 50 años. Pero los millenials (aquellos que tienen menos de 35 años) ya van ganando terreno y son ya casi un 30% de los consumidores. Según un estudio realizado por el Ministerio de Medio Ambiente en la compra de alimentos ecológicos, destacan las mujeres (56% del total), es más frecuentes que los consumidores vivan en grandes ciudades, de clase media-alta y ocupados laboralmente hablando. También, es más habitual llevar una alimentación ecológica en los hogares con niños.

La diferencia de los alimentos ecológicos de los demás reside en que éstos desarrollan todas sus etapas de crecimiento y producción en la naturaleza y sin intervención artificial. Es decir, para que una hortaliza sea ecológica, la semilla tiene que ser ecológica, la tierra y el agua descontaminada, se aprovecha el clima y el suelo para su desarrollo y por supuesto, no se usa ningún fertilizante ni pesticida. En el caso de la ganadería, se respeta la crianza en zona libre de contaminación, alimento ecológico y sin intervención de hormonas de crecimiento o antibióticos.

Dentro de la alimentación ecológica encontramos distintos tipos de productos como son los ecológicos, cultivados de manera natural mediante técnicas que minimizan el impacto en el medio ambiente; orgánicos, denominados también orgánicos, biológicos o ‘’bio’’; biodinámicos, que cumplen con las características de los ecológicos y, además, a la hora de sembrar, cosechar y podar, se tiene en cuenta el movimiento de los astros; slow, elaborados de manera tradicional, de forma más lenta; de proximidad o Km0, son aquellos que se han cultivado y elaborado en un radio no superior a 100km entre el productor y el consumidor, fomentando y apoyando la producción, agricultura y ganadería local.

Mantener una dieta en la que predominen los productos ecológicos cuesta el doble que comprar productos sin esta certificación. En el análisis concreto de una cesta, la diferencia entre ambos tipos de alimentos alcanzó el 110,55%. En verduras, frutas y hortalizas es donde más se puede apreciar la diferencia de calidad según el punto de venta donde se adquiera.

Según el estudio ‘Our Green World’, realizado por TNS de manera online en 17 países, el 66% de los españoles está dispuesto a pagar más por productos que no dañen el medio ambiente, cifra superior a la media mundial, que se sitúa en el 59%, aunque entre países se observan grandes diferencias, siendo en países con economías más desarrolladas como las de Reino Unido, Francia y Japón, donde menos personas estarían dispuestas a pagar más por productos que no dañen el medio ambiente.

Los productos ecológicos tienen diferentes canales de distribución. Son unos productos que están consiguiendo hacerse un hueco muy importante dentro del mercado. La venta puede darse a través de la distribución minorista convencional (grandes superficies, supermercados, autoservicios y discount, tiendas tradicionales, por ejemplo), distribución minorista especializada (grandes tiendas ecológicas, medianas y pequeñas tiendas ecológicas, herbolarios, tiendas gourmet, tiendas temáticas, take-away, parafarmacia, farmacias y grupos de consumo), venta directa (granjas, industrias, autoconsumo, venta domiciliara, comercio electrónico, asociaciones de productos y catering) y otros formatos de distribución minoritas (donde aparecen las ferias, mercadillos, eventos, demostraciones, catas y regalos). Por tanto, podemos decir que los productos ecológicos se pueden distribuir de diferentes formatos, pero tiene gran impacto la distribución minorista pues se centra en los mercados exteriores por su amplitud.

El producto ecológico es una gran novedad que grandes grupos distribuidores que operan mundialmente han comenzado a apostar por él mediante la presencia permanente de una gama más o menos amplia, con estrategias de información hacia sus clientes, promocionando folletos que contengan mensajes relevantes que deban conocer, campañas de imagen, elementos identificativos en las tiendas físicas y con políticas de incorporación de productos ecológicos a la marca propia. Son las grandes empresas las encargadas de impulsar su compromiso con el medio ambiente y con el bienestar de sus clientes actuales y potenciales.

Todo ello no es por casualidad, sino que existen varias razones para incorporar a su marca los productos eco: Persiguen una clara estrategia de diferenciación con la competencia, incluyen nuevos productos que el cliente empieza a demandar y atraen al cliente al ver los nuevos productos atractivos, novedosos y variados.

La comunicación de las empresas se apoya en las campañas de consumo en canales oficiales como instituciones o centros oficiales para dar a conocer su nombre y los servicios que ofrecen. Las grandes ferias también son un gran escaparate, pues es posible asistir a un evento muy atractivo que pretende cuidar el medio ambiente y apostar por la alimentación natural, la primitiva, la de toda la vida, es decir, la más sana y beneficiosa para la salud. Un ejemplo de ella es “BioCultura” una feria de productos ecológicos y consumo responsable que se celebra en varias ciudades españolas como Sevilla, Valencia, Madrid, Barcelona o A Coruña, entre otras. Es una gran iniciativa que pretende difundir el mensaje a todos los lugares del país para modificar el consumo de las economías domésticas. BioCultura lleva liderando más de 40 años el universo de la cultura biológica, sostenible y de consumo responsable dentro del sector español. Este año, debido a la crisis sanitaria ocasionada por el coronavirus, la feria no se está desarrollando con normalidad. La propuesta “BioCultura Maket” (una feria de venta directa de productos ecológicos y consumo responsable) iba a tener lugar los pasados días 27,28 y 29 de noviembre en Ifema, pero tuvo que ser cancelada para evitar la propagación del virus.

Por lo general, consumir productos ecológicos es más natural, ya que están libres de pesticidas u otros componentes químicos. Además, con frecuencia, la calidad de los alimentos ‘eco’ es superior. Asimismo, entre los argumentos por los que los consumidores eligen estos productos está que es una forma de promover el consumo responsable, respetando el medio ambiente y los recursos de la naturaleza. 

REPORTAJE REALIZADO POR:

-CARMEN MARÍA ORTEGA BARRIGA

-CARMEN BEATRIZ PARRA LUCENDO

-CARMEN MARÍA SÁNCHEZ LARA

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