En tiempos antiguos, los agricultores utilizaban medios naturales para sembrar sus alimentos. Por lo que se podría decir que más que una revolución, la alimentación ecológica es un renacimiento. El mercado ecológico vive, en estos tiempos, un buen momento. El trabajo de una minoría desde hace años ha empezado a dar sus frutos ahora. Cada día hay más personas concienciadas con la importancia de la alimentación y la salud. Se gasta más dinero en comer y alimentarse bien, pero según aseguran, es una buena inversión. Además, detrás de la alimentación ecológica, hay mucho más que solo la alimentación, sino la mejora del medio ambiente, frenar el cambio climático, frenar el éxodo rural, bienestar animal y un largo etc.
El mercado de
productos ecológicos no deja de crecer, durante el año pasado, los
consumidores, solo en España, gastaron cada día 5 millones de euros en
alimentación ecológica. El gasto anual se ha duplicado en cuatro años y ahora
son ya 42€ por persona y año. Son ya 2 de cada 100€ de la cesta de la compra de
cualquier familia.
El perfil del
consumidor ecológico va cambiando, hasta hace poco la alimentación
ecológica estaba anclada en persona de entre 35 a 50 años. Pero los millenials
(aquellos que tienen menos de 35 años) ya van ganando terreno y son ya casi un
30% de los consumidores. Según un estudio realizado por el Ministerio de Medio
Ambiente en la compra de alimentos ecológicos, destacan las mujeres (56% del
total), es más frecuentes que los consumidores vivan en grandes ciudades, de
clase media-alta y ocupados laboralmente hablando. También, es más habitual
llevar una alimentación ecológica en los hogares con niños.
La diferencia de
los alimentos ecológicos de los demás reside en que éstos desarrollan todas sus
etapas de crecimiento y producción en la naturaleza y sin intervención
artificial. Es decir, para que una hortaliza sea ecológica, la semilla tiene
que ser ecológica, la tierra y el agua descontaminada, se aprovecha el clima y el
suelo para su desarrollo y por supuesto, no se usa ningún fertilizante ni
pesticida. En el caso de la ganadería, se respeta la crianza en zona libre de
contaminación, alimento ecológico y sin intervención de hormonas de crecimiento
o antibióticos.
Mantener una dieta en la que predominen los productos
ecológicos cuesta el doble que
comprar productos sin esta certificación. En el análisis concreto de una cesta,
la diferencia entre ambos tipos de alimentos alcanzó el 110,55%. En verduras,
frutas y hortalizas es donde más se puede apreciar la diferencia de calidad
según el punto de venta donde se adquiera.
Según el estudio ‘Our Green World’, realizado por TNS de
manera online en 17 países, el 66% de los españoles está dispuesto a pagar más por productos que no dañen el
medio ambiente, cifra superior a la media mundial, que se sitúa en el 59%,
aunque entre países se observan grandes diferencias, siendo en países con
economías más desarrolladas como las de Reino Unido, Francia y Japón, donde
menos personas estarían dispuestas a pagar más por productos que no dañen el
medio ambiente.
Los productos ecológicos tienen diferentes canales de
distribución. Son unos productos que están consiguiendo hacerse un hueco muy
importante dentro del mercado. La venta puede darse a través de la distribución
minorista convencional (grandes superficies, supermercados, autoservicios y
discount, tiendas tradicionales, por ejemplo), distribución minorista
especializada (grandes tiendas ecológicas, medianas y pequeñas tiendas
ecológicas, herbolarios, tiendas gourmet, tiendas temáticas, take-away,
parafarmacia, farmacias y grupos de consumo), venta directa (granjas,
industrias, autoconsumo, venta domiciliara, comercio electrónico, asociaciones
de productos y catering) y otros formatos de distribución minoritas (donde
aparecen las ferias, mercadillos, eventos, demostraciones, catas y regalos).
Por tanto, podemos decir que los productos ecológicos se pueden distribuir de
diferentes formatos, pero tiene gran impacto la distribución minorista pues se
centra en los mercados exteriores por su amplitud.
El producto ecológico es una gran novedad que grandes grupos
distribuidores que operan mundialmente han comenzado a apostar por él mediante
la presencia permanente de una gama más o menos amplia, con estrategias de
información hacia sus clientes, promocionando folletos que contengan mensajes
relevantes que deban conocer, campañas de imagen, elementos identificativos en
las tiendas físicas y con políticas de incorporación de productos ecológicos a
la marca propia. Son las grandes empresas las encargadas de impulsar su compromiso
con el medio ambiente y con el bienestar de sus clientes actuales y
potenciales.
Todo ello no es por casualidad, sino que existen varias
razones para incorporar a su marca los productos eco: Persiguen una clara
estrategia de diferenciación con la competencia, incluyen nuevos productos que
el cliente empieza a demandar y atraen al cliente al ver los nuevos productos
atractivos, novedosos y variados.
Por lo general, consumir productos ecológicos es más natural,
ya que están libres de pesticidas u otros componentes químicos. Además, con
frecuencia, la calidad de los alimentos ‘eco’ es superior. Asimismo, entre los
argumentos por los que los consumidores eligen estos productos está que es una
forma de promover el consumo responsable, respetando el medio ambiente y los
recursos de la naturaleza.
REPORTAJE REALIZADO POR:
-CARMEN MARÍA ORTEGA BARRIGA
-CARMEN BEATRIZ PARRA LUCENDO
-CARMEN MARÍA SÁNCHEZ LARA

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